Por: Catalina Sarrabayrouse

Agustín Álvarez Martínez termina la charla y se disculpa. Entre risas, cuenta que no está muy acostumbrado a las entrevistas, pero que lo hará mejor con el tiempo. Tiene 20 años y en los últimos dos su vida cambió por completo: debutó en Primera con Peñarol, jugó la CONMEBOL Libertadores y se convirtió en el máximo goleador de esta edición de la CONMEBOL Sudamericana al anotar 8 goles en 8 partidos y llenar de ilusión a los manyas de cara al gran choque de octavos de final ante Nacional.

El delantero del aurinegro habla tranquilo, con timidez, pero desarrolla las ideas en profundidad. Tiene una cualidad que para muchos podría ser considerada un super poder: escucha atentamente. Agustín viaja en el tiempo y se acuerda del día en que, con 12 años, se sacó la foto con el carnet que consolidaba su fichaje. En ese momento sus ídolos eran Tony Pacheco y Marcelo Zalayeta, iba a la cancha con su familia a alentar y soñaba con ser quien es hoy. Pasaron 8 años de ese día y tiene la cláusula de rescisión más alta de la historia en el fútbol uruguayo (20 millones de dólares). Todavía no se acostumbra a dar autógrafos y reconoce que la vergüenza no le permite ser tan simpático como le gustaría serlo en esas ocasiones.

A la hora de analizar su crecimiento en el club, reconoce un punto de inflexión en su vida y cuenta que a los 16 años fue papá de Julia y su mundo cambió por completo. “Yo era muy joven, me hizo tener otra responsabilidad. Yo pasaba a ser secundario, ella estaba siempre antes. Me hizo ver las cosas de otra forma y madurar muchísimo”, cuenta el delantero que tiene tantos goles como partidos jugados en la CONMEBOL Sudamericana.

Tenés 8 goles en la CONMEBOL Sudamericana ¿cómo se vive ser el máximo goleador?

– Eso es gracias a los compañeros que lo hacen posible, pero para lo individual ayuda. A mí que soy joven, estoy arrancando, me da una motivación extra. Es un plus que te deja muy contento para afrontar lo que viene.

¿Cuál fue el que más te gustó?

-El que más disfruté fue el que hice contra Sport Huancayo en el primer partido, el primero. Fue de cabeza, una jugada ensayada de pelota quieta. La trabajamos en el entrenamiento anterior y me quedo con ese porque lo ensayado siempre tiene otro valor.

-¿Desde qué edad estás en el club?

-Yo hice todas las inferiores, desde pre-séptima. Llegué con 12 años y sigo acá muy contento. Cuando me dijeron que iba a fichar para el club era un sueño hecho realidad poder vestir la camiseta del equipo del cual soy hincha.

¿Cómo fue ese día y contarle a los tuyos que ibas a firmar con Peñarol?

-Por entonces, te sacaban una fotito con el carnet de AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) y yo se la mostraba a todos mis compañeros y amigos que estaban muy contentos por mí.

-Tenés 20 años y la cláusula de rescisión más alta del fútbol uruguayo ¿cómo se vive eso?

-Es algo muy lindo que implica mucha responsabilidad también. Desde el club me escriben, se me acercan mucho para demostrarme la confianza que tienen hacia mí y eso me ayuda a sentirme un poco más importante de lo que era antes. Desde el principio sos importante, pero esto te hace sentir con más confianza y más apoyo desde la institución. Eso también sirve para que el jugador se sienta más libre, se suelte más.

-¿Quiénes fueron tus referentes a lo largo de tu carrera?

-Desde que yo subí a Primera División el que más me ayudó, por un tema de concentración de que compartimos habitación, fue Kevin Dawson. Cuando no está el Mota, él es el capitán, y él me ayudó mucho con trabajar la presión que sentía al subir. Me transmitió que no tenía que sentir la obligación de ponerme el equipo al hombro, que los referentes eran quienes se hacían cargo y que si los resultados no se daban eran ellos quienes se ocupaban de trabajar eso.

En 2020 debutaste en Primera ¿cómo fue ese día?

-Es un día muy especial, no sólo por el debut sino también porque ese día cumplía años mi hija. Justo el 12 de septiembre ella estaba cumpliendo años y sentí que era un regalo para ella. Va a ser una fecha muy especial por siempre. Hermoso.

-¿Te acordás cómo manejabas los nervios ese día?

-Me habían dicho antes del partido que había una chance de que yo pudiera entrar y debutar, entonces la noche anterior no dormí mucho. Estaba nervioso. Ahí aparecieron para darme tranquilidad esos referentes que te menciono.

Al poco tiempo te tocó debutar en la CONMEBOL Libertadores…

-Sí, yo debuté en el campeonato uruguayo el sábado y ya el martes fui titular en la Libertadores con Colo Colo.

-Y esa noche anterior ¿cómo fue?

-Yo no sabía que iba a jugar. Mario Saralagui, el técnico en ese momento, fue muy vivo porque él tiene mucha experiencia, jugó al fútbol y no me quiso decir la noche anterior para que estuviera tranquilo. Un ratito antes de salir al estadio dio el cuadro y ahí fui todo el viaje nervioso ja. Ya no había más secreto para guardar y no me quedaba otra que jugar y hacerlo de la mejor manera posible.

Estos últimos dos años para vos que implicaron un debut en Primera, en la CONMEBOL Libertadores y Sudamericana ¿cómo lo viviste?

-Hasta el día de hoy sigo diciendo que fue todo muy rápido. Momentos muy lindos, y momentos en los que no se daban muy bien las cosas. Fue todo muy rápido, pero estoy muy feliz. Es mi sueño desde que soy chico entonces quiero hacer todo lo que pueda de la mejor manera para alegrar al hincha y que estemos fuertes con los compañeros.

-¿Cómo se hace para mantener la humildad ante tanto crecimiento?

-Ahí tengo que agradecer mucho a mi familia, los que siempre estuvieron. Vos jugando no sos otra persona, sos la misma. Seguís haciendo lo mismo que cuando estabas en formativas, cambia un poco nada más al ir a la calle. La gente te conoce de otra forma, pero yo siempre estoy cerca de los míos que me ayudan mucho.

-¿Qué sentiste la primera vez que alguien te pidió un autógrafo?

-Hasta hoy en día me pasa que me pongo nervioso, me cuesta responder ja. Yo obviamente les digo que sí a una foto, pero me cuesta decirles “Sí, claro no hay problema”. Les respondo medio tímido, pero creo que de a poco voy a ir agarrándole la mano.

Y cuando te tocan los viajes por la CONMEBOL Sudamericana ¿cómo haces para estar lejos de tu hija?

-Al comienzo me costó porque cuando volvíamos teníamos que hacer una burbuja y, si se juntaban dos viajes, era un mes de estar separado de ella. Yo soy chico, me costó mucho al comienzo. Me ayudaron las videollamadas y las facilidades de la tecnología. Verla un poco, me daba tranquilidad. Fue difícil, pero hoy ya estoy más acostumbrado y se me hace más fácil a mi y también a ella.

Desde muy chico te tocaron responsabilidades importantes, ser padre joven, debutar en Primera joven ¿cómo te definirías a vos mismo para poder afrontar todo esto con responsabilidad?

-Creo que el mayor cambio que tuve fue cuando nació Juli. Tenía 16 años y me hizo tener otra responsabilidad. Ella dependía de mi, me hizo madurar rotundamente. Yo pasaba a ser secundario, la nena estaba antes y aprendí a ver las cosas de un modo distinto. Me ayudó mucho. Hay responsabilidades que parecían difíciles y hoy ya no son tan complicadas por cómo maduré.

Y ahora les toca en octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana enfrentarse contra Nacional ¿cómo lo vivís?

-A mi me encanta que haya tocado ese partido. Nosotros obviamente que vamos a trabajar de la misma forma que veníamos trabajando, hemos tenido buenos resultados y se ha demostrado en los partidos de Copa. Es una rivalidad muy linda, ya tuve la posibilidad de jugar un par de clásicos, sé lo que significa, capaz que por Copa cambia. Obviamente que no solo nosotros, ellos también van a dar todo por clasificar.

-¿Qué tiene de diferente el clásico uruguayo a otros? ¿qué representa para Uruguay?

-Somos los equipos más grandes del país, entonces es una rivalidad histórica. Desde que los equipos se formaron. Acá en Uruguay decimos que los clásicos hay que ganarlos sí o sí y eso lleva a tener mayor rivalidad. Al ser los equipos más grandes son los que supuestamente tienen los mejores jugadores y eso hace muy parejo el juego en todos los sentidos. Además los hinchas lo sentimos de otra forma por toda la historia.

Uruguay’s Penarol Agustin Alvarez Martinez celebrates after scoring against Paraguay’s River Plate during the Copa Sudamericana football tournament group stage match at the Defensores del Chaco Stadium in Asuncion, on May 18, 2021. (Photo by NORBERTO DUARTE / AFP)

¿Tenés alguna cábala?

-Sí, tengo muchas. Te cuento una: antes de los partidos cuando me pongo la camiseta le doy un beso al escudo. Quiero creer que me trae suerte, obviamente que el jugador va a tener partidos buenos y malos, pero quiero creer que trae suerte. Al jugar desde chico en Peñarol, siempre le di un beso al escudo antes de entrar. Si llego a cambiar de equipo, ya veré qué cábala hago.