Braian Romero disfruta del fútbol como pocos. Desde chico soñaba con llegar a jugar en Primera y dar vueltas olímpicas. Mucho más cuando, a mitad de camino, una lesión puso su carrera en jaque mate. Le dijeron que no podría volver a pisar una cancha. Estuvo meses sin caminar pero su deseo fue más fuerte y siguió adelante. Hoy, goleador de la CONMEBOL Sudamericana, está camino a la primera Final que Defensa y Justicia jugará en su historia. Y él, no quiere ser menos.

La sonrisa no se le borra del rostro. Claro, son pocos los que tuvieron que atravesar su camino. Pero la historia es larga, y para él ya fue superada. Sin embargo su mensaje es más fuerte y por eso se convierte en un ejemplo. Hoy su vida es otra. Enfocado en la Final sueña con darle “a Varela” su primera estrella. Tal es el compromiso y la unión que siente con el equipo que se mudó a sólo minutos del predio donde se entrena Defensa y Justicia para estar más cerca.

¿Cómo se transitan estas horas previas a la Final, cómo lo vive el grupo?

Particularmente, muy tranquilo. Cuando esté más cerca nos vamos a dar cuenta verdaderamente la dimensión del evento que nos estamos jugando. Lo que genera una Final. Con mis compañeros tratamos de tener los pies sobre la tierra. Hacer las mismas cosas que veníamos haciendo antes y creo que eso transmite tranquilidad dentro del grupo. Pero bueno, a uno le agarra esa ansiedad de querer salir a la cancha para jugar.

¿Cómo lo ves al grupo?

Lo veo bien, con más experiencia que cuando llegué. Nos sirvió muchísimo la Copa Libertadores. Aprendimos. Ganamos dos partidos seguidos, estábamos ahí de clasificar, fuimos a Ecuador y nos comimos una piña terrible, nos golearon. Nos pasó que fuimos a buscar la clasificación en Brasil y por nuestra identidad quedamos eliminados en el último minuto.

Fue todo un aprendizaje y hoy al plantel lo veo con mucha más experiencia para encarar este tipo de partidos. Se vio el otro día con Coquimbo (NdR en la semifinal de vuelta), de arrancar perdiendo, con todo lo que significaba, teníamos que marcar dos goles… y creo que lo veo en los entrenamientos, en los partidos y llegamos con más experiencia.

Braian Romero atraviesa un momento particular en su carrera. Desde que llegó a Defensa y Justicia, y gracias a charlas que tuvo con el entrenador, Hernán Crespo, cambió su posición. Hoy se da el lujo de ser el goleador del torneo, con 9 goles en 8 partidos.

Empezaste tu carrera jugando como volante por derecha… como fue el cambio a jugar de 9

El fútbol de la B Metro (NdR la tercera categoría de la Argentina) a Primera es muy distinto. En la B Metro se juega así. En esa categoría los delanteros son más grandotes, aguantadores, entonces me colocaron ahí. Cuando me tocó subir a Primera, por mi velocidad y característica siempre los técnicos que tuve jugaban con extremos entonces me buscaron esa posición. Me hicieron más delantero.

Cuando vino Hernán tuvimos una charla. Me dijo que era una picardía tenerme por la banda por las ocasiones que me generaba estando de extremo. El veía que si ponía alguien de buen pie a mi alrededor para que me llegue, podía lastimar más a las defensas. Él vio eso.

¿Qué te aporta Hernán Crespo?

Hernán está siempre atrás de nosotros, le gusta hilar fino. Nos ayudó con la postura, esa posición del delantero para ganar ventaja. Pero después no se mete mucho en cuanto a las decisiones que tomamos dentro del campo de juego.

Siempre nos banca las decisiones, cuando nos toca errar o acertar. Es muy abierto y eso genera confianza también. Más cuando viene de él. Todos sabemos lo que generó Hernán en el fútbol, en su posición, y que te diga que cuando no la metés, igual estuvo bien, eso te da confianza.

El gol más importante y el que más gritó en la CONMEBOL Sudamericana

Creo que el más importante fue el de Vaco da Gama que hice de local. Perdíamos 1-0, nos íbamos a Brasil ya con una derrota. Y rompí el partido con un pelotazo que se clavó al ángulo. Nos fuimos con esa fe a Brasil: si ganamos, pasamos. Ese fue de los más importantes.

El que más grité no fue mío… fue de Pizzini. Por el momento del partido y todo lo que pasó antes. Empezamos perdiendo, teníamos que hacer dos goles y empatarlo así tan rápido fue uno de los que más grite y no fue mío.

El modelo Defensa y Justicia

Desde hace varios años que el equipo de Florencio Varela funciona como “proveedor” de jugadores y entrenadores a otros equipos del fútbol argentino. Dan sus primeros pasos aquí y son buscados por algunos de los más fuertes de su país. El club apuesta por entrenadores que dan sus primeros pasos, para poder lograr de ellos todo el potencial.

¿Qué le ves a Defensa y Justicia para funcionar como “vidriera”?

Creo que acá los entrenadores tienen la ventaja de poder plasmar lo que ellos quieren. Y tienen esos partidos que no ganan cuatro o cinco y se mantiene el técnico. Por ahí no está esa presión del equipo grande que tenés que ganar, enseguida conseguir resultados… Creo que Defensa y Justicia predomina la idea. Respeta a la gente que viene y le da esos partidos que necesita. Por ahí un equipo grande no te lo permite.

Mismo el jugador. Si vas a un plantel que tiene mucho renombre cuesta más. Sabés que tenés 3 o 4 partidos, no tenés mucho margen, y creo que el club te permite ese márgen. Es ahí donde el jugador agarra confianza. Hay algunos que necesitan más partidos para tener un mejor rendimiento y otros que se acoplan más rápido. Creo que eso es lo que sobresale en el club.

¿Qué tiene el equipo?

La mayor arma es la identidad del equipo. Tenemos una idea, sabemos lo que jugamos, lo que tenemos que hacer dentro del campo de juego. Cada uno que juega y los que están en el banco estamos entrenados de la misma manera. Creo que una de las mayore fuerzas es la identidad y las ganas. Es un grupo muy jóven Deben ser contados con los dedos de la mano los que jugamos una final o algo parecido. Las ganas que tenemos de ganar. La gente está convulsionada y esa es de nuestras armas más fuertes.