Sofía y Nicole persiguen la brújula del dedo de su papá. Es el último entrenamiento antes de la final, están reconociendo el campo del juego del Mario Kempes y Hernán Crespo ejerce una demostración de calma que sus jugadores aprecian. Un fotógrafo capta el momento, lo suben a las redes sociales, él lo replica y pide la original para imprimírsela. La táctica es algo que se puede estudiar. La experiencia es una consciencia sobre el andar. El entrenador de Defensa y Justicia, para su familia, para sus futbolistas y para los medios, ya demuestra cuánto sabe de jugar finales.

La estrategia puede que sea un ejercicio muscular del cerebro y de los ojos. Saber qué se tiene e imaginar qué puede pasar. Crespo da una demostración táctica en la final de la Sudamericana. Apela a un abc del juego: si enfrente hay un 4-4-2, el 3-5-2 puede sacar mucho jugo. El principio es el de la superioridad numérica: tres defensores centrales salen contra dos delanteros, tres volantes centrales disputan contra dos mediocampistas, dos centrodelanteros sostienen a cuatro defensores y dos carrileros quedan libres porque es difícil salir con los laterales tan lejos. Ahí, Defensa y Justicia le saca un abismo a Lanús y lo demuestra en la cancha. La posesión de la pelota en favor de los de Florencio Varela nunca desciende del 60%. En una jornada tan calurosa, eso es oro en polvo.

La temperatura no desciende de los treinta grados y Crespo nunca se saca el saco. Cuando Braian Romero define de sombrerito sobre Lautaro Morales, tiene un instante en que se sale de las formas y grita descontroladamente. Unos segundos. Luego, pide calma a sus futbolistas. Queda un rato. Las finales se juegan hasta el último momento. El cuarto árbitro levanta el cartel de que quedan cinco minutos sigue caminando con las manos en los bolsillos. Apenas cuando convierte Washington Camacho, decide soltarse. Abrazar a todo su cuerpo técnico y gritar “Dale Campeón”.

Crespo había jugado final de Sudamericana, de Libertadores, de Europa League y de Champions. Con este título como entrenador, llena el casillero en Sudamérica: la otra la ganó en el 96, como futbolista de River. El cerebro de Defensa y Justicia se guarda una nueva estrella en su carrera. Lo construyó, lo soñó y lo puso bien arriba. Su brújula marcó bien alto y hasta allá llegaron.