“Hacía un año que no veía a mis hijas… pero había motivos por los cuales esta elección tenía sustento. Hoy disfruté haber visto a mis hijas en la cancha, y que ellas hayan visto el mejor partido en la historia de Defensa y Justicia… va a ser una Final muy recordada”, con estas palabras comenzó su conferencia de prensa Hernán Crespo. Desde que comenzó su carrera como entrenador, es el primer título que consigue.

Allá por el año 2012, Crespo comenzó a pensar en dirigir. Según el mismo cuenta, se preparó y estudio para comenzar en las divisiones inferiores de Parma, club en el cuál jugó y ganó. Dirigió a Modena y decidió venir a la Argentina: primero Banfield, después Defensa y Justicia. “La próxima vez que me pregunten si estoy loco por volverme desde Italia a la Argentina, esto lo demuestra”, dijo.

Apenas comenzó su camino como técnico, en Italia, contó a viva voz su idea de juego. “Empiezo mi metodología pensando que la pelota es un problema. Y vos decís: ¿cómo la pelota es un problema? Hoy para los chicos la pelota es un problema. Yo trato de darle herramientas cómo para que ellos puedan elegir, y que no están solos. Eso se entrena”, dijo.

Y los propios jugadores le reconocen esa forma. Braian Romero, goleador de la CONMEBOL Sudamericana, destacó que una de las virtudes de Crespo es “la libertad para decidir adentro de la cancha”, virtud que se vio en el equipo de Florencio Varela.

 Sobre la Final, Crespo elogió al plantel. “Jugaron un partido excepcional, un partido que difícilmente se ve en una final continental. Una locura de prolijidad, precisión, disciplina, agalla. Es creer en una forma. Plasmar una idea. No hay gozo mayor que jugar de la manera que jugamos y ganar de la manera que ganamos”, sostuvo.

Fiel a su estilo, Crespo cerró con una dedicatoria y un particular elogio para los suyos: “Esto es para la gente de Varela (NdR el barrio de Defensa y Justicia), que se sienta orgullosa de este equipo. Estos jugadores se volvieron inmortales”.